Por qué se llama cerradura

Sí, todos sabemos lo que es una cerradura, pero… ¿alguna vez nos preguntamos por qué se llama cerradura? Te respondemos eso y más.

Por qué se llama cerradura

Etimológicamente la palabra “cerradura” proviene del verbo “cerrar” (del latín, serare: ocluir, cerrar) y del sufijo “dura” (efecto de).

Qué es una cerradura

Una cerradura es un dispositivo metálico que se coloca en puertas (de casas, placares, aparadores) y cajones (de armarios, cofres, escritorios) que tiene la función de impedir su apertura sin la llave correcta. Lógicamente, esto es para preservar lo que se guarda del otro lado de la cerradura.

El mecanismo se acciona a través de una llave de metal, que se introduce en el ojo de la cerradura. Aunque actualmente, coexisten con las cerraduras mecánicas las cerraduras electromecánicas o directamente electrónicas. En estas cerraduras más modernas, el equivalente a la llave es una tarjeta plástica.

La seguridad de las cerraduras

Casi el 80% de las cerraduras que operan a través de cilindros y llaves de dientes de sierra (o de puntos) han perdido eficiencia debido a la técnica del bumping. Algunas alternativas más seguras a estas cerraduras, son las de cilindros electrónicos con sistema BlueChip.

No obstante, las cerraduras doble paleta son aún menos seguras. Estas cerraduras se activan con las denominadas llaves doble paleta. ¿Cuáles son? Las que reflejan de un lado el conjunto de dientes del otro, pero de forma opuesta: el último diente de un lado, equivale exactamente al primer diente de su lado opuesto.

Por qué se llama cerradura

Historia de la cerradura

El antecedente histórico de la cerradura como hoy la conocemos, es el pasador horizontal de madera. Se colocaba en la parte de adentro de la puerta y se deslizaba por una guía, encajando en un agujero. Para poder abrir desde afuera se utilizaba un pedazo de metal curvo con mango recto. Ese sería el antecesor de la llave. Para dejar la barra trabada, se le hacía un agujero vertical en la pieza hembra y se insertaba en él una cuña. Con la llave, se lograba mover la cuña para poder abrir. Los egipcios utilizaban este tipo de cerraduras, pero con más cantidad de cuñas. Los romanos, por su parte, también usaron de base el mismo modelo, pero con algunas diferencias: el pasador era más pequeño, al igual que las clavijas, que tenían la presión de un resorte. Un tanto más sofisticado.

El mayor desarrollo de la cerradura, sin embargo, tuvo lugar varios años más tarde: en la Europa del siglo XVIII, más precisamente en Inglaterra. La evolución de la cerradura marchaba muy bien, hasta que en 1851, el cerrajero estadounidense Alfred Hobbs planteó un desafío. Según él, sería capaz de abrir cualquier cerradura inglesa, pero nadie podría abrir una cerradura de su creación. Y tuvo razón.

Corría el mismo año cuando otro norteamericano, Linus Yale, patentó su primera cerradura para bancos. Yale  había heredado el oficio de su padre y en 1862, inventó la cerradura de combinación.

Cuáles son las partes de la cerradura

Muy a grandes rasgos, una cerradura se compone de las siguientes partes:

Palastro: es la caja de hierro que encierra a la cerradura.

Pestillo: es el cerrojo que mueve la llave. La cabeza del pestillo, es la parte que vemos asomar de la cerradura. Puede ser simple o de rastrillo. En el primer caso tiene una sola pieza, mientras que en el segundo está formado por varios dientes.

Guardas: se encuentran en el interior de la cerradura. Son recortes en los cuales encajan otras piezas. La función de las guardas es oponer resistencia a las llaves que no tengan las muescas que corresponde.

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